La afinación de la bandurria, una octava más abajo
El laúd monta seis órdenes de dos cuerdas — doce en total — en Sol♯2–Do♯3–Fa♯3–Si3–Mi4–La4, contando del sexto al primero — 103,83; 138,59; 185,00; 246,94; 329,63 y 440,00 Hz. Son exactamente las mismas notas que la bandurria, una octava por debajo, con los mismos intervalos de cuarta justa entre orden y orden.
Ésa es toda la relación entre los dos instrumentos, y explica por qué en una rondalla conviven sin fricción: la digitación es idéntica, los papeles se leen igual, y lo único que cambia es el registro. Un bandurrista puede coger un laúd y tocar sin aprender nada nuevo — lo que sonaba dos octavas por encima del La de afinación ahora suena una.
Lo que sí cambia es la carpintería. Un laúd se construye con más escala y más caja que una bandurria, sencillamente porque no existe otra manera de sostener un Sol♯2 de 103,83 Hz con una tensión que se pueda tocar. Y ese Sol♯ grave es también el que da problemas al afinar, por razones puramente físicas.
La primera pestaña son los seis órdenes del laúd. La segunda es la bandurria: cada nota tiene exactamente el doble de frecuencia. Útil para afinar los dos en el mismo ensayo.
Por qué el sexto orden cuesta de leer
Sol♯2 son 103,83 Hz, más grave que la quinta cuerda al aire de una guitarra. Una onda tan lenta tarda en dar material suficiente al algoritmo: hasta que no han pasado unas cuantas repeticiones del ciclo no hay con qué decidir una nota, de modo que ahí abajo la lectura aparece con retraso y tiembla, mientras en los órdenes agudos se clava casi al instante.
Tres cosas lo arreglan: apaga con la mano el resto de los órdenes para que nada vibre por simpatía, pulsa con la yema y no con la púa — la púa entrega un transitorio duro y metálico por el que el detector tiene que abrirse paso antes de dar con la fundamental — y dale a la nota un par de segundos antes de leerla. Una lectura apresurada en el sexto orden es una lectura equivocada.
Cómo afinarlo
- Apaga una cuerda del orden que estés afinando. Un dedo en la compañera. Con las dos sonando, el afinador persigue un promedio que no corresponde a ninguna.
- Empieza por el primer orden, La4 — el La de 440 Hz. Es la nota sobre la que se calibra todo lo demás y la lectura más limpia del instrumento.
- Baja orden por orden: Mi4, Si3, Fa♯3, Do♯3, Sol♯2. Cada uno una cuarta justa por debajo del anterior. Ve con más calma según bajas: cuanto más grave, más tarda la aguja en asentarse.
- Casa cada par de oído antes de seguir. Dos cuerdas centradas pueden batir igualmente; toca el par junto y ajusta hasta que el temblor se aplane. En los órdenes graves y entorchados el batimento es lento y fácil de confundir con vibrato: escucha durante dos o tres segundos.
- Segunda vuelta completa. Doce cuerdas en tensión sobre una caja se reacomodan mientras trabajas, y en un instrumento recién encordado harán falta varias sesiones.
Lo que la aguja no alcanza
El mostrador mide en temperamento igual, que es lo que corresponde a un instrumento con trastes cortados en ese mismo sistema. Dos cosas quedan fuera de su alcance.
La primera es el par al unísono, que en doce cuerdas se lleva la mitad del trabajo: lo que la aguja descarta como diferencia insignificante el oído lo escucha como una ondulación, de modo que el acabado es siempre auditivo. La segunda es la inarmonicidad de las cuerdas entorchadas graves, que tienen armónicos algo por encima de los múltiplos exactos de su fundamental — por eso un sexto orden clavado por la fundamental puede sonar un pelo bajo frente al resto del instrumento, y no es un fallo de lectura. Nuestra guía sobre los cents (en inglés) explica de cuánto hablamos.
Preguntas frecuentes
¿El laúd español se afina igual que la bandurria?
Con las mismas notas, sí, pero una octava por debajo. La bandurria va Sol♯3–Do♯4–Fa♯4–Si4–Mi5–La5 y el laúd Sol♯2–Do♯3–Fa♯3–Si3–Mi4–La4. Los intervalos son idénticos — cuartas justas entre órdenes consecutivos — así que la digitación se traslada entera de un instrumento al otro y quien toca uno puede tocar el otro sin aprender nada nuevo. Lo que cambia es el registro, y con él el papel dentro de la rondalla.
¿Es lo mismo que un laúd renacentista o árabe?
No, y conviene aclararlo porque la palabra se usa para instrumentos muy distintos. El laúd renacentista europeo tiene el fondo abombado, clavijero doblado hacia atrás y se afina por cuartas con una tercera en medio, como una guitarra antigua; el oud árabe no tiene trastes. El laúd español es un instrumento de púa de la familia de la bandurria: fondo plano o ligeramente abombado, doce cuerdas metálicas en seis órdenes dobles y afinación por cuartas justas. Comparten el nombre y poco más.
Mi afinador no coge el sexto orden. ¿Qué hago?
Es lo normal en esa nota, no una avería. Sol♯2 son 103,83 Hz, y a esa velocidad de vibración hacen falta unas cuantas repeticiones del ciclo antes de que haya con qué decidir la nota: por eso la lectura sale con retraso y baila. Apaga los demás órdenes con la palma para que nada suene por simpatía, pulsa con la yema del dedo en lugar de con la púa, y deja sonar la nota dos segundos largos antes de leerla. Comprueba también el número de octava: una fundamental débil con un armónico fuerte puede hacer que el afinador anuncie Sol♯3 mientras la cuerda suena Sol♯2.
¿Puedo usar cuerdas de bandurria en un laúd?
No: los calibres no sirven. Un juego de laúd está calculado para llegar una octava más abajo sobre un mástil más largo, así que sus cuerdas son bastante más gruesas. Montar cuerdas de bandurria y bajarlas una octava deja los seis órdenes flojos, sin volumen ni sostenimiento y entonando mal al pisar; al revés, cuerdas de laúd subidas una octava es tensión de sobra sobre una caja que no se calculó para ella. Compra el juego del instrumento que tienes.
¿Con qué frecuencia hay que afinar un laúd?
Cada vez que lo saques, y otra vez después del primer par de piezas si el ensayo es largo. Doce cuerdas metálicas en tensión sobre una caja de madera responden rápido a los cambios de temperatura y humedad, y en una rondalla el problema se multiplica porque cada instrumento se mueve un poco en dirección distinta. Con encordadura nueva cuenta con varios días de asentamiento antes de que el conjunto se estabilice.